domingo, 10 de mayo de 2009

Y todo por ser tan grande

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Érase un Dios tan grande, tan, tan grande, que desde la tremenda altura en la cual se hallaban sus ojos y sus oídos, le resultaba imposible ver y escuchar las imágenes y las voces de algunos hombrecitos que se arrastraban acercándose a Él —llenos de fe y esperanzados en rozar siquiera los pies de su Señor—, mientras que Éste, al caminar, aplastaba a tales hombrecitos sin darse cuenta, con una indeferencia de la cual no era culpable, sino víctima.


Jose Luis Enciso
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4 comentarios:

Antihéroe dijo...

Buscando el lado contrario del texto te dejo una canción en la que es Dios quien canta en primera persona contemplando una Tierra destruida por el hombre.
http://www.youtube.com/watch?v=HV8i_oCC7RE

Saludos señorita

Rebeca dijo...

Todo depende del punto de vista, no? =)

Anónimo dijo...

Herejía, herejía. Tienes suerte de no vivir en el siglo XV.

Rebeca dijo...

Eyy, que yo no la he escrito chicos! Aunque es verdad que no podría vivir en el siglo XV, porque ¿dónde escribiría mis blogs? jeje.