jueves, 11 de junio de 2009

Muerte de un estilista

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—¡Socorro! —gritó.

—¡Auxilio! —volvió a gritar.

—¡Ayuda!

Y los que iban a rescatarlo dejaron de correr: no sería tan grave lo suyo, si aún le quedaban ganas de buscar sinónimos.


Miguel Ibánez de la Cuesta
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9 comentarios:

Iorgeus dijo...

Me encantan los relatos que te lo dicen todo con pocas palabras... xD
¿Se puede saber donde los encuentras?

Rebeca dijo...

Es un secreto.

ele* dijo...

que gracia!!

Dani Blazquez dijo...

jeje, muy curioso y muy bueno este microrelato! Un beso!

Luna Méndez dijo...

jajja
muy bueno :)

Pan dijo...

(Risas)
Buenas, me está gustando el blog, voy a pasearme un rato...

JuanM dijo...

Jajajaja

Madame Vaudeville (Chus Álvarez) dijo...

Buenísimo :)
Encantada de conocer este lindo espacio

guille dijo...

Hay personas que respetan tanto las palabras y el lenguaje que en ninguna situación lo arrastran.

...aunque quizá deberían.