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—¡Socorro! —gritó.
—¡Auxilio! —volvió a gritar.
—¡Ayuda!
Y los que iban a rescatarlo dejaron de correr: no sería tan grave lo suyo, si aún le quedaban ganas de buscar sinónimos.
—¡Auxilio! —volvió a gritar.
—¡Ayuda!
Y los que iban a rescatarlo dejaron de correr: no sería tan grave lo suyo, si aún le quedaban ganas de buscar sinónimos.
Miguel Ibánez de la Cuesta
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9 comentarios:
Me encantan los relatos que te lo dicen todo con pocas palabras... xD
¿Se puede saber donde los encuentras?
Es un secreto.
que gracia!!
jeje, muy curioso y muy bueno este microrelato! Un beso!
jajja
muy bueno :)
(Risas)
Buenas, me está gustando el blog, voy a pasearme un rato...
Jajajaja
Buenísimo :)
Encantada de conocer este lindo espacio
Hay personas que respetan tanto las palabras y el lenguaje que en ninguna situación lo arrastran.
...aunque quizá deberían.
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