lunes, 27 de abril de 2009

Freud en la nota roja

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De frente al espejo y apuntando a él tiró del gatillo, convencido de que ese homicidio simbólico —el de su propio reflejo— acabaría también con el hombre infeliz que hasta entonces había sido, pero el revólver se atascó y del cañón no salió ningún disparo. Mientras luchaba por destrabar el arma miró, no sin terror, cómo la figura que tenía enfrente —su propio reflejo— le apuntaba con el reflejo del revólver a la altura de la cabeza. Una detonación precedió al choque entre un bulto y el parqué. No hubo estrépito de cristales. En los encabezados de nota roja, al día siguiente, podía leerse: «Suicida narcisista».


José Luis Enciso
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